Amor Bonito, 2011
Karina va a casarse y para eso quiere el mejor de los vestidos. Prueba de vestido. 2011, Buenos Aires

Forma de viaje es una exposición que reúne a dos artistas argentinas, Graciela Wahnish (Buenos Aires) y Dianela Paloque (Córdoba), cuyas prácticas dialogan en torno al viaje entendido no solo como desplazamiento físico, sino también como una experiencia compleja de tránsito, transformación y búsqueda. Desde enfoques materiales y formales diferentes, ambas proponen al viaje como una pregunta sobre el territorio: un espacio que se recorre, se habita, pero también un ámbito simbólico donde se inscriben el cuerpo, la identidad y la memoria. En estas obras, viajar es un movimiento entre lo exterior y lo íntimo, entre geometrías construidas por rutas, bloques, vacíos y palabras e imágenes en tinta que dejan rastros sobre la piel.
En la serie Todos tus caminos, Graciela trabaja con mapas, textos, números, sellos y letras para construir un entramado visual que pone en tensión la idea de pertenencia en un mundo globalizado. El mapa, entendido tradicionalmente como una representación objetiva de una superficie terrestre, es aquí sustraído de su función original para convertirse en un objeto simbólico. Fragmentado, recortado y reconfigurado, deja de señalar un destino fijo para aludir a estados de desarraigo, incomunicación e itinerancia.
La presencia del corazón, además de su representación anatómica, se convierte en una imagen cartográfica: un territorio atravesado por experiencias, recuerdos y determinaciones. Como un mapa, el corazón registra recorridos, desvíos y fracturas; acumula historias de encuentros y desencuentros, errores y afectos, dificultades y pérdidas. Cada marca, cada sutura, da cuenta de un tránsito vivido, de un camino elegido, pero también de aquellos recorridos impuestos por la necesidad, la urgencia o las condiciones del contexto. Esta cartografía sensible propone pensar lo humano como un espacio en permanente tensión entre lo que se es y lo que se desea, entre la realidad circundante y la proyección íntima. El mapa–corazón expone ese enfrentamiento constante del sujeto consigo mismo, con sus límites y anhelos, con las decisiones que orientan la ruta de la vida. No hay aquí trayectos lineales ni destinos definitivos, sólo superficies que se reconfigura con cada paso.
El proyecto “Felis (sic) Viaje” de Dianela, parte de la investigación en torno a la colección de tatuajes conservada en el Museo Forense y el Museo de Patología. Su trabajo se aproxima a la iconografía de tatuajes inscritos en cuerpos muertos, entendiendo estas imágenes como restos de un lenguaje corporal suspendido entre la identidad y el anonimato. Lejos de una mirada documental, la artista desarrolla un ejercicio de apropiación a través del dibujo: un proceso paciente y minucioso mediante el cual traduce a la gráfica aquellos diseños tatuados sobre fragmentos de piel preservados. Este procedimiento remite a una forma de exploración cercana a la lógica de las expediciones científicas del siglo XIX, como la Comisión Corográfica. Al igual que aquel proyecto que buscaba describir y cartografiar un territorio desconocido para hacerlo legible, Paloque observa, estudia y transcribe un territorio corporal fragmentado, convirtiendo la piel tatuada en un mapa a descifrar. El dibujo funciona aquí como herramienta de registro, pero también como acto interpretativo. A través de este gesto, la artista indaga en la simbología de cada tatuaje, en su gramática visual y en las narrativas que portan estas marcas: promesas, deseos, creencias, viajes y pérdidas. Las imágenes, separadas del cuerpo que las sostuvo, adquieren una nueva condición: dejan de ser ornamento o signo identitario individual para transformarse en huellas de una memoria colectiva atravesada por la migración, la violencia y el desarraigo. En esta traducción de la piel al papel y luego de nuevo a la piel, Paloque no solo reconstruye una imagen, sino que reactiva el sentido de aquello que fue inscrito como último gesto de pertenencia y afirmación de existencia.
Forma de viaje condensa el diálogo entre las prácticas de ambas artistas y propone una reflexión sobre el viaje como condición existencial, más que como mero desplazamiento físico. La muestra pone de relieve cómo territorio, cuerpo y memoria se inscriben mutuamente como superficies de experiencia. En este
cruce, el mapa deja de orientar y la piel deja de pertenecer para convertirse en huella: trazos que narran la compleja geografía de lo humano.
Karime García / Juan David Medina